Somos una organización sin ánimo de lucro creada para
fomentar las buenas prácticas en los comercios de tu ciudad. Porque el cambio
real empieza desde abajo, desde los ciudadanos, y desde los cientos de miles de
negocios que llenan de vida nuestros pueblos y ciudades. Queremos acercar la
Responsabilidad Social a esas pequeñas organizaciones que son los comercios,
porque ellos también deben ser parte importante del cambio, recuperando la
ética y valores fundamentales. Por sus clientes, proveedores y trabajadores,
por su entorno cercano, por su barrio, por su ciudad, por nuestra Tierra.
Conviene que sepamos que la Responsabilidad Social (en adelante RSC) no es filantropía, sino que hace referencia a la forma de gobernar y gestionar toda la cadena de valor de una organización. La RSC es hacer las cosas bien, gestionar de forma honrada, y es precisamente esta gestión honrada la que debe facilitar hacer más negocio.
La búsqueda del equilibrio entre el beneficio económico y el bienestar social debe configurarse como uno de los retos a los que nos enfrentamos como sociedad. Así, debemos asegurar que las empresas y comercios pivoten sobre los tres ejes esenciales de la RSC: el individuo, el medio ambiente y el entorno social.
La RSC se consolida como elemento de diferenciación, una filosofía diferente capaz de generar un mejor ambiente laboral, credibilidad del cliente, legitimidad social de marca y la transformación del gasto social en inversión productiva.
El éxito comercial y los beneficios duraderos para las empresas no se obtienen únicamente con una maximización de los beneficios a corto plazo. Está demostrado que mediante la RSC, las empresas pueden incrementar su valor, a la vez que refuerzan su compromiso con la sociedad.
A igualdad de precio, un consumidor estará más predispuesto a comprar productos ofrecidos por comercios que presenten un mayor compromiso en materia de RSC. Por tanto la falta de información es claramente un factor limitador del éxito. Vemos aquí una condición necesaria para lograr un impacto positivo en la empresa: la estrategia de RSC debe llegar a conocimiento de los clientes, y el mensaje transmitido debe ser capaz de modificar positivamente las percepciones.
Por tanto cualquier comercio que adopte medidas socialmente responsables y sea capaz de comunicarlo a su público objetivo será percibido como diferente generando un valor añadido que le otorgará una ventaja competitiva. Desde aquí vamos a trabajar para que cada vez seamos más.
Conviene que sepamos que la Responsabilidad Social (en adelante RSC) no es filantropía, sino que hace referencia a la forma de gobernar y gestionar toda la cadena de valor de una organización. La RSC es hacer las cosas bien, gestionar de forma honrada, y es precisamente esta gestión honrada la que debe facilitar hacer más negocio.
La búsqueda del equilibrio entre el beneficio económico y el bienestar social debe configurarse como uno de los retos a los que nos enfrentamos como sociedad. Así, debemos asegurar que las empresas y comercios pivoten sobre los tres ejes esenciales de la RSC: el individuo, el medio ambiente y el entorno social.
La RSC se consolida como elemento de diferenciación, una filosofía diferente capaz de generar un mejor ambiente laboral, credibilidad del cliente, legitimidad social de marca y la transformación del gasto social en inversión productiva.
El éxito comercial y los beneficios duraderos para las empresas no se obtienen únicamente con una maximización de los beneficios a corto plazo. Está demostrado que mediante la RSC, las empresas pueden incrementar su valor, a la vez que refuerzan su compromiso con la sociedad.
A igualdad de precio, un consumidor estará más predispuesto a comprar productos ofrecidos por comercios que presenten un mayor compromiso en materia de RSC. Por tanto la falta de información es claramente un factor limitador del éxito. Vemos aquí una condición necesaria para lograr un impacto positivo en la empresa: la estrategia de RSC debe llegar a conocimiento de los clientes, y el mensaje transmitido debe ser capaz de modificar positivamente las percepciones.
Por tanto cualquier comercio que adopte medidas socialmente responsables y sea capaz de comunicarlo a su público objetivo será percibido como diferente generando un valor añadido que le otorgará una ventaja competitiva. Desde aquí vamos a trabajar para que cada vez seamos más.