+ Sobre RSC


La RSC debe tener más ética y menos cosmética. La RSC se debe definir desde la dirección empresa empresarial para volcar de forma horizontal sus políticas y cubrir la completa estructura corporativa con una nueva cultura y forma de hacer. Sólo desde aquí podemos asegurarnos políticas de conciliación para que las familias puedan desarrollar plenamente su vida laboral y personal, políticas
de igualdad y diversidad, políticas de reciclaje, medio ambiente y sociales. 



Gracias a la interconexión, la globalización y la superación de ciertas barreras comerciales el mundo se está reinventando. Y gracias a un poderoso instrumento corporativo como es la RSC podemos asistir a la creación de un nuevo paradigma de riqueza.   


Es cierto que la implantación de la RSC tiene un coste a corto plazo, pero no es menos cierto que esta inversión tiene un retorno. Está demostrado que mediante la responsabilidad social corporativa, además de reforzar su compromiso con la sociedad, las empresas pueden incrementar su valor, ya que, entre otros aspectos, la RSC ayuda a fortalecer la ventaja competitiva. 


Aquellas empresas dispuestas a invertir en actividades de RSC lo hacen porque persiguen la excelencia. Las empresas excesivamente preocupadas en la maximización de los beneficios suelen no involucrarse activamente en la RSC debido a los costos en el corto plazo. Gran error. En un mundo claramente  dominado por la globalización, la diferenciación es crucial. En efecto, las iniciativas de RSC pueden contribuir a fortalecer la ventaja competitiva de una empresa; por lo tanto, generan valor.
 

La RSC también se considera una estrategia de reclutamiento y retención de personal. Diversos estudios demuestran que los empleados muestran preferencia para trabajar en empresas socialmente más responsables. Construir un puesto de trabajo en base de unos valores sociales crea un clima más agradable. Otro impacto positivo en el valor de la empresa.


Es falso que la RSC sea una cosa voluntaria, expresión de la generosidad altruista de la empresa. La RSC tiene una dimensión de obligatoriedad moral y otra de voluntariedad. Sin embargo, toda organización debe de sentirse moralmente obligada (lo que solemos denominar deontología) a seguir unos principios básicos de respeto a las personas y al medio ambiente.

Conviene seguir trabajando en la dimensión cultural de la RSC: que, cada vez más, entendamos todos y en todas partes que una empresa no sólo aporta un producto o un servicio al mercado, sino que debería aportar también respeto a la dignidad humana y al medio ambiente, sin excepciones.


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